Misión de Caridad Espiritual

La Escuela de Santa María quiere llevarnos a una profunda vivencia del Amor de Cristo para después irradiarlo a los demás mediante el ejercicio ”heroico” de la caridad con particular dedicación a los más necesitados, en concreto a los que sufren aquellas nuevas y más profundas formas de pobreza generadas por ”la cultura del bienestar”; las que el reciente magisterio denomina: ”pobrezas inmateriales”, ”pobrezas morales, espirituales”, ”las otras pobrezas”, ”nuevas pobrezas”, ”la pobreza espiritual de nuestros días”. Es la pobreza que ha emergido en las ”sociedades ricas y desarrolladas donde existen fenómenos de marginación, pobreza relacional, moral, espiritual …, soledad, vacío y desorientación interior” (Benedicto XVI).
Saliendo al encuentro de tales pobrezas la Comunidad de la Barca de Santa María quiere desarrollar su ”misión de almas” a partir de una entrega total a la oración y a la vida espiritual. Sus miembros, llenos del Amor de Dios, lo compartirán con los necesitados: ”a Mí me lo hicisteis” (Mt 25,40), viendo a ”Cristo en todos” (Col 3,11), practicando en grado heroico la caridad con ”los mismos sentimientos de Cristo-Jesús” (Flp 2,5). Dedicarán energías y tiempo a acoger a los necesitados y a promover su ”bien integral”, de modo prioritario en el orden espiritual, moral, formativo.
Al servicio de esta misión de caridad espiritual se habrán de poner, como medios privilegiados, junto al sincero amor que la Comunidad prodigará a los necesitados, la oración, la vida sacramental, la catequesis y el trabajo. Para ello se ha previsto disponer de lugares de acogida apropiados, así como la creación de distintos talleres donde puedan llevarse a cabo diversos trabajos y ocupaciones. Todo ello sin olvidar el fin primordial de esta misión de caridad: llevar las almas a Cristo ...”y a los pobres se les anuncia el Evangelio” (Mt 11,5).
La Escuela de Santa María se estructura en torno a la Comunidad de la Barca de Santa María. Sus miembros han percibido la llamada a formar parte de esta obra como una auténtica vocación. Para afrontar las exigencias que ésta comportará algunos de ellos adoptarán una forma de vida comunitaria en fraternidad y se establecerán en San Sebastián de Garabandal que, junto a Covadonga, es la cuna de la Escuela de Santa María. Tendrán como ideal el ”Hogar de Nazaret” con la aspiración de llegar a ser una viva imagen del mismo.
